Menu
Estar Sin Empleo Es Una Oportunidad

Cómo convertir una temporada sin empleo en tu mayor oportunidad

Estar sin empleo puede convertirse en la peor pesadilla para cualquiera o en la mejor oportunidad de la vida si sabemos aprovechar el tiempo que permanecemos aparentemente “cesantes”.

Durante muchos años pertenecí al mundo laboral y debo decir que fui afortunada de estar regularmente vinculada a alguna importante empresa del sector financiero. Sin embargo, sólo hasta hace un par de años que empecé mi camino como emprendedora pude observar más de cerca la realidad del mercado laboral en el cual estamos inmersos.  Esta observación, sumada a mi pasión por el marketing y las ventas me llevaron a obsesionarme con una idea: las personas debemos gestionar nuestra carrera profesional como si se tratara de nuestro mayor emprendimiento.

Por alguna razón, emprender se asocia directamente al hecho de iniciar un negocio o una empresa de forma autónoma, sin embargo, el emprendimiento es una condición inherente a la especie humana, está en nuestro ADN. Hasta antes de la revolución industrial todos éramos emprendedores, por una sencilla razón, todos debíamos generar por nuestros propios medios la forma de auto-abastecernos, teníamos que cultivar la tierra, cazar, construir nuestra vivienda, educar a nuestros hijos, cooperar con otros para vivir en comunidad, intercambiar bienes y trabajo, en fin, todo esto sucedió hasta la aparición de la revolución industrial donde el mundo se dividió entre los dueños del capital y por ende de las industrias, y la clase obrera, y durante más de 200 años nos montamos sobre un sistema de empresas que prometieron cuidar de nosotros a cambio de nuestro tiempo y nuestra capacidad de cumplir acuciosamente horarios y tareas descritas en los manuales de funciones.

Supongo que a estas alturas no tengo que demostrarte o convencerte de que el sistema soñado se cayó, la aparente estabilidad del mundo laboral se derrumbó y hoy más que nunca los empleados se han convertido en una pieza más de un sistema que de paso intenta subsistir en economías cambiantes y complejas.

Así las cosas, y sin el ánimo de darte una cátedra de capitalismo, ni mucho menos dejar la sensación de que las empresas son el personaje “malo” de la historia, porque de hecho, no lo son, mi único interés es mostrarte que en un mundo altamente competido, con millones de profesionales tan buenos como tú, la única alternativa viable es volver a conectar con el espíritu emprendedor que tenemos impreso en nuestro ADN y hacerte cargo -si, escúchame bien – hacerte cargo de tu futuro profesional como si estuvieras emprendiendo el proyecto de tu vida.

¿De qué se trata todo esto?

Mi propuesta es que hagas un alto en el camino en este momento y dejes de repartir hojas de vida “a diestra y siniestra” entre tus amigos, acompañadas de los típicos mensajes de: “te envío mi hoja de vida por si sabes de algo”, “ayúdame, cualquier cosa me sirve en este momento”. No, no y no. ¡Para ahí!. Te voy a dar algunas recomendaciones que provienen de mi experiencia personal y de nuevo, de mi pasión por el mundo del marketing y las ventas que  hoy más que nunca debemos aplicar a nosotros mismos como personas:

  • Tienes que hacerte cargo. Nadie va a venir a rescatarte. Es tu responsabilidad rediseñarte profesionalmente y elevar tu competitividad profesional.
  • Debes dejar de identificarte con una sola etiqueta laboral, es decir, tú no eres tu título universitario, ni mucho menos el rol que desempeñaste durante años en una organización.
  • Llegó el tiempo de mirar más adentro y explorar en qué más eres bueno, qué te apasiona, qué talentos tienes naturalmente, qué habilidades se te dan mejor, qué conocimiento has acumulado gracias a cada uno de tus trabajos, qué experiencia tienes gracias al trabajo y a la vida, en fin, ¡amplía la perspectiva!, piensa en ti como si se tratara de un iceberg, eres más que lo que ves superficialmente. Tómate un tiempo para responder lo siguiente:
    • ¿Cuál es tu ventaja competitiva?
    • ¿Por qué debería yo recomendarte?
    • ¿Qué es lo que te hace único, especial y destacable?
    • ¿Dónde más podría funcionar eso que eres, sabes y tienes?.
  • Construye un discurso contundente acerca de qué trabajo quieres y en qué eres bueno. Considera seriamente esto: la gente quiere ayudarte pero no sabe cómo, es tu responsabilidad comunicar de la forma más clara y precisa a quién te interesa conocer, a qué tipo de empresas te interesa llegar (mejor aún si tienes nombres específicos), en qué sectores te interesa trabajar, cuáles son tus áreas de interés y por sobre todas las cosas en qué eres excepcionalmente bueno. Quien vaya a recomendarte necesita pistas claras para ubicar en su pobre mente saturada de información nombres específicos de personas y empresas con quienes podría ponerte en contacto.
  • Mantente visible y en contacto. No hay mejor oportunidad para reactivar toda tu red de relaciones que ahora que tienes tiempo, por favor no mandes más correos en frío con hojas de vida a personas con las que no tienes contacto físico y real hace rato o que escasamente has llamado en su cumpleaños cada año.  Esto equivale a “vender en frío”, la forma más ineficaz de vender.  Dado que ahora tienes el tiempo, ponte en contacto con la mayor cantidad de personas posible, sal al mundo, conecta de nuevo, y ¡ojo! no solo con aquellos que catalogas como contactos clave por sus relaciones. La experiencia me ha enseñado que las oportunidades están en el lugar menos pensado.
  • Gestiona tu marca personal. ¿Eres consciente de cómo te percibe la gente?. Es vital comprender que todos tenemos una marca personal, es decir, todos dejamos automáticamente una huella por dónde pasamos, como diría Jeff Bezos, fundador de Amazon: “la marca personal es lo que dicen de ti cuando tú no  estás”. Así de simple.  Es probable que te sientas un poco frustrado porque pasas el día haciendo llamadas y enviando hojas de vida a tus contactos y no logras nada aún, pues bien, revisa cómo te están percibiendo, qué tanto contribuyes y aportas a tu red personal de influencia, qué tan visible has sido en los últimos años y por supuesto, revisa si tu imagen personal es coherente con el mensaje de profesionalismo que quieres transmitir.
  • Encuentra la forma de sentirte útil y productivo. Estar sin empleo no es sinónimo de estar desocupado. Estoy segura que tienes mucho para dar, contribuir y ayudar. Si hiciste bien la tarea del punto 1 que te propongo en este blog estoy segura que ya habrás identificado diversas formas de mantenerte activo, esto además de ser un gran gesto de generosidad que te hace visible en tu red, alivia el alma y proporciona salud mental. Quizás te ofrezcas para hacer voluntariado, quizás ayudes a un amigo con un proyecto, te inscribas en un curso, o incluso, encuentres formas alternas de ganarte la vida mientras haces un camino de transición hacia el trabajo de tus sueños.

¡Bien! Como habrás visto tienes bastante que hacer, desde mi perspectiva una temporada cesante solo es una oportunidad que la vida te da de volverte a mirar, de rediseñarte, de sacudirte un poco y verte más allá de un simple título y quizás crear el trabajo de tus sueños.

¡Manos a la obra!, tu profesión es tu negocio, tu producto es tu trabajo y tú eres una marca, eso es emprendimiento.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *