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Emprendimiento

El emprendimiento NO es la panacea

Últimamente he estado reflexionando bastante sobre la cantidad de información que circula en redes sociales del tipo: “trabaja para construir tus sueños, no los sueños de otros”, “deja de hacer dinero para otros”, “qué estás esperando para emprender y cumplir tus sueños”, “descubre tu verdadero propósito y emprende ahora”  y una interminable lista de blogs, videos, webinars y post que invitan a emprender como si se tratase de la última escala en la pirámide de necesidades de Maslow, equivalente a la autorrealización del ser humano y como si quien tomara la decisión de quedarse en el mundo laboral estuviera condenado al fracaso y a la esclavitud.

Con esta animada sobrevaloración que se hace de la vida independiente y después de casi dos años de estar recorriendo mi propio camino y de trabajar con mis clientes en el rediseño de su vida profesional, he llegado a una conclusión muy personal: el emprendimiento no es la panacea o no por lo menos para la mayoría de las personas. Cuando le pregunto a mis clientes por qué y para qué quieren emprender, las respuestas casi siempre se reducen a: Quiero libertad, quiero manejar mi tiempo, quiero ganar más dinero y quiero hacer lo que realmente me hace feliz; y cualquiera que haya intentado valientemente iniciar su propio negocio o lanzarse a la aventura de la independencia podrá contarte rápidamente apasionantes historias que relatan como en sus primeros dos, tres o cinco años tuvieron de todo, menos: tiempo libre, un flujo de caja generoso, vacaciones soñadas y noches tranquilas, entre otras.

Ahora bien, mi intención no es desanimarte si eres un emprendedor o echar por la borda tus sueños de independencia, sino evidenciar mi propio descubrimiento, fruto de mis reflexiones personales y de mi trabajo: El asunto no es emprender o ser empleado, el quid de todo este asunto es que andamos por la vida muy desconectados de nosotros mismos y de nuestro interior en toda su dimensión; en medio de todo el bullicio externo que nos invita a escapar de todo aquello que no nos gusta, hemos confundido la verdadera libertad y el verdadero propósito con un “cómo”, es decir, creemos que la felicidad se alcanza solo si puedo hacer algo que se supone que vine a hacer a este mundo y damos por sentado que ese “algo” se tiene que encontrar en un lugar específico o bajo una profesión o actividad específica. En pocas palabras, confundimos nuestro propósito de vida con un “quehacer” específico, olvidando que el verdadero propósito tiene que ver con la máxima expresión de nuestros talentos, nuestras habilidades y nuestras pasiones en el mismo lugar dónde te encuentras ahora.

Si tu mi querido amigo lector, estás atravesando una crisis de esas llamadas existenciales y estás considerando seriamente emprender o cambiar de empleo, quiero invitarte a que hagas una pausa y reserves un tiempo para ti, para escucharte y sentir lo que realmente está pidiendo tu alma.  Algunas preguntas que pueden serte de utilidad:

¿Qué es lo que quiero?

¿Qué es lo que realmente quiero experimentar en mi vida? (Libertad, tranquilidad, abundancia, amor, plenitud….)

¿Cambiar de empleo o emprender es lo que me hará experimentar estas sensaciones?

¿Los objetivos de emprendimiento son realmente deseos de mi corazón o son objetivos que me he fijado por escapar a una situación?

¿Mis objetivos, provienen de mi o provienen de otros?

¿Qué es lo que más necesito en este momento de mi vida?

¿Estoy consciente del precio que debo pagar por llevar a cabo mi ideal de independencia? ¿Estoy dispuesto a pagarlo?

¿Qué es lo que realmente me hace experimentar felicidad?

¿Qué talentos, habilidades y pasiones tengo escondidas, que al expresarlas, harían que me sintiera más feliz en mi trabajo?

¿Lo que soy, lo que tengo, en qué otros espacios los puedo manifestar?

La lista podría continuar, sin embargo, mi invitación hoy es a que por un momento consideres que el lugar donde estás hoy podría ser una preciosa oportunidad para reinventarte, quizás podrías encontrar que unos pequeños ajustes en el modus operandi interno y externo harían que te volvieras a enamorar de lo que haces.

Por el contrario, si has descubierto que definitivamente tu camino es emprender, felicitaciones y ¡bienvenido!, solo ten presente que el primer descubrimiento que acelera el éxito de un emprendedor es el “qué” antes del “cómo”, es decir, qué es aquello que configura tu máximo valor profesional, aquello por lo que serás valorado en el mercado y por lo que tus potenciales clientes estarán dispuestos a pagar.  El qué es esencia, valor, el cómo es forma y formas de manifestar tu talento hay muchas, te lo puedo garantizar (en mi próxima entrada te hablaré de esto).

Concluyo ratificando que amo ser emprendedora y que lo elegiría una vez más, pero que hoy más que nunca he comprendido que no importa tanto el título o la forma; lo que realmente me importa es mi libertad y mi verdadera libertad es aquella que me permite ser quien soy en mi esencia aquí o en cualquier lugar.

Hasta la próxima!

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