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Vender Sin Vender

La era de “vender sin vender”

Bienvenidos a la era de “no ventas”, algo que a los oídos de mis exjefes, mentores y colaboradores en trabajos anteriores sonaría como un exabrupto y casi que una causal de despido con justa causa.

Hoy, año y medio después de ser una feliz y comprometida emprendedora y de estar ayudando a muchas personas a generar ingresos como independientes, puedo asegurarte que la mejor forma que he encontrado para mantener un flujo constante de clientes, es vender sin vender (no sabes la alegría que experimenté el día que comprendí que existían formas más dignas, gratificantes y eficaces de lograr clientes para mi negocio).

Lo primero que debes comprender es que el consumidor de hoy no quiere que le vendan y no lo necesita. El acceso a las redes sociales, la sobreoferta de productos y servicios y la facilidad para conseguir cualquier cosa que quieras en tiempo real, hace que la labor del vendedor cambie significativamente; nuestra labor hoy no es ofrecer de forma agresiva y casi que invasiva como se hacía años atrás una lista de productos y servicios; nuestro verdadero desafío como emprendedores y profesionales independientes es crear productos y servicios que auténticamente mejoren la vida de las personas, que alivien sus dolores, que solucionen sus frustraciones, que los ayuden a cumplir sueños; realmente vender hoy es más humano que nunca, vender hoy es conectar, entablar relaciones genuinas, encontrar un pequeño espacio en el cual eso que tú tienes es realmente útil, valioso y destacable, lo que en el mundo del marketing se conoce como “micronichos” de negocio.

Así las cosas, mi querido amigo lector si te sientes algo frustrado porque no tienes la cantidad de clientes que quisieras, porque alguien alguna vez te dijo que tu “no vendías ni un tamal en un derrumbe” (expresión coloquial de mi tierra cuyabra que quiere decir “usted no sirve para vender”) o por el contrario alguien te dijo que tenías esa vena comercial a flor de piel por tu espíritu dicharachero y encantador, y aun así no vendes, te voy a compartir las cinco cosas que mejor me han funcionado y que hoy comparto con los asistentes a mis seminarios, conferencias y mentorías de ventas

  • Reconcíliate con las ventas, vender no es invadir ni pedir un favor. Crea un producto o servicio del cual te sientas orgulloso y del cual hables con convicción absoluta de cómo mejora la vida de la gente.

 

  • Encuentra un nicho muy específico de mercado para ti –tu cliente ideal-. Convéncete de una buena vez que no puedes ser bueno para todos, existe un tipo de personas, en situaciones muy específicas para las cuales tu servicio es la mejor solución posible. Hay una regla clara de esto en marketing “reducir es multiplicar”.

 

  • Haz que los clientes vengan a ti. Posiciónate como un experto, proponte ser “el mejor del mundo” en tu nicho específico elegido. Esta es otra de las ventajas de reducir el mercado objetivo, no tienes que saberlo todo, ni ser el mejor para todos, pero si puedes ser el profesional o emprendedor que mejor soluciona las necesidades de este nicho. Al reducir, te dedicas exclusivamente a aprender, crear y multiplicar tus opciones en tu segmento de cliente ideal.

 

  • ¡Hazte visible!. Por favor comprende que tu posicionamiento depende directamente de dos variables: lo que sabes y tienes para ofrecer multiplicado por la cantidad de personas que saben que tu existes y lo que haces para ganarte la vida.  Reconoce que en el mercado hay miles de profesionales tan buenos como tú, haciendo lo mismo que tú y con productos tan buenos como el tuyo, la diferencia está en quién comunica y cómo lo comunica.  Una marca personal auténtica, poderosa y visible puede hacer toda la diferencia entre estar remando en el anonimato por unos cuantos clientes y hacer que los clientes vengan a ti deseosos de trabajar contigo.   En pocas palabras: amplifica tu mensaje.

No olvides que la visibilidad se consigue tanto en el mundo on line como en el mundo off line (en un próximo blog te estaré contando más de esto).

 

  • Haz contacto frecuente. Dedica el 80% de tu tiempo a crear y fortalecer relaciones de colaboración y negocios. Estamos en la era de la cooperación, conviértete en la persona clave de tu círculo influencia, se aquella persona con la cual todos quieren hablar y permanecer en contacto. No te quedes esperando a que la familia y amigos per se te traigan los negocios, ellos no tienen por qué hacerlo y probablemente no quieren hacerlo (¡pilas!). Tus mayores oportunidades de negocio están más allá de tus narices, así que si le sigues dando vueltas a la misma lista de los mismos 10 contactos clave, esperando que “caiga” el negocio de la vida, oh oh…noticias! Por ahí no es. Sal y toma más cafés con la gente, pregúntales por su vida, se generoso, encuentra primero la forma de ayudar y contribuir, es ley de vida, el que da, recibe.

Bien, quizás he roto las reglas de ventas que por tantos años mis mentores y capacitadores me enseñaron, pero a decir verdad hoy puedo decirles con certeza que lo que les he contado es lo que mejor me ha funcionado, hoy puedo decir que amo vender y que para mí vender no es “ofrecer desesperadamente e intentar convencer”, no tienes que convencer a nadie, ¡te lo juro!, tú solo ocúpate de hacer lo que amas, compartirlo con el mundo y vivir bajo un estado permanente de generosidad.

Mañana mismo, ve y tómate un café con uno que no esté en tu lista de prospectos, haz contacto en la vida real!

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