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Mis 5 Lecciones

Mis 5 lecciones aprendidas acerca de por qué no lograba clientes

Cuando inicié mi emprendimiento hace cerca de dos años me encontraba en un momento de literal urgencia. Con una indemnización equivalente a un cuarto de mi salario mensual habitual, las perspectivas financieras no iban más allá de quince días de “oxígeno”. Solo había una cosa sobre la cual tenía claridad absoluta: era el momento de dar el salto hacia la independencia al costo que fuera.

Como es apenas lógico empecé a moverme tan rápido como pude en mi mundo conocido: las ventas en el sector asegurador.  Evidentemente mi mercado natural y una amplia red de buenas relaciones me permitieron mantenerme a flote durante los primeros meses, sin embargo, pasada la euforia del comienzo y habiendo empezado a experimentar las vicisitudes de la vida independiente, algo dentro de mi empezó a incomodarme, parecía que la pasión con la que inicié se había desvanecido, la velocidad con la que me movía a diario ya no era la misma y empecé a entrar en un estado de total confusión acerca de si el rumbo que había tomado realmente era el que me iba a llevar al sueño de la independencia en el largo plazo; confusión y estado anímico que derivó en un periodo de inactividad comercial y como consecuencia falta de clientes. Resultado de la ecuación: ingresos a menos.

Cuando miro en retrospectiva, me doy cuenta que esa época de limbo, crisis de identidad o como se quiera llamar fue lo mejor que me pudo pasar. Si la buena fortuna me hubiera seguido acompañando como lo hizo en los primeros meses, no me hubiera obligado a mirarme de una forma más profunda y descubrir realmente qué era lo que no estaba funcionando.

He aquí las cinco lecciones más importantes que aprendí de aquel momento y que me ayudaron a salir en menos de dos meses nuevamente a flote, o como diría un gran amigo mío a “des-enclutchar” (entiéndase: quitar el pie del bendito clutch y por fin echar a andar).

  1. Encuentra tu brillo interior. Si, seguramente lo has escuchado muchas veces en artículos y libros de auto-ayuda, y la verdad es que si, funciona. Durante mucho tiempo estuve viéndome a mí misma con una etiqueta colgada en el pecho que decía “ventas y seguros”, por alguna razón, no era capaz de verme más allá del éxito, el conocimiento y la experiencia que había alcanzado durante más de 15 años en el mundo asegurador. Las preguntas clave que me permitieron cuestionarme esto fueron:

¿Es esto realmente lo único que se hacer?.

¿Si desapareciera la industria aseguradora del planeta, en dónde más sería útil mi experiencia y mi conocimiento?.

Si no tuviera urgencia de facturar, ¿qué haría que me levantara cada día de mi vida feliz y rebosante de energía?.

¿Si no se llamara ventas, qué es eso que realmente yo sé hacer por la gente? ¿qué es eso que le pasa a la gente después de un encuentro, una sesión o una capacitación conmigo?.

No hay duda, me estaba apagando lentamente al verme atada a una “etiqueta” y la cuestión estaba en volver a conectar con mi pasión, mi talento y mi deseo de llevar el marketing y las ventas al mundo personal.

  1. No tienes que parecerte a nadie. Curiosa como soy, pasé demasiado tiempo en internet y redes sociales explorando, me extasié de la cantidad de cosas maravillosas que están haciendo miles de personas al mundo. Revisé páginas a diario, me inscribí en cuanto curso gratuito y pagado pude para aprender más, me leí 28 libros en 9 meses (si, contados, 28) y le seguí la pista de cerca a todo aquel que admiré y que consideré era el modelo perfecto de lo que quería. Bien, de nuevo, resultado de la ecuación: me perdí a mi misma. Estuvo maravilloso haber aprendido tanto, haber acumulado conocimiento y tener modelos de referencia, pero se me fue la mano. Me agobié al punto de sentirme un tanto “pequeña” y de estar esperando el producto perfecto, la estrategia perfecta y el escenario perfecto. ¡Error!, parte de la magia está en la autenticidad, en tu sello propio, está muy bien tener modelos de referencia como fuente de inspiración, pero es eso y solo eso. Aun cuando estemos en un mercado saturado de propuestas y buenos profesionales, siempre hay mercado para todos, hay un determinado número de personas para quienes lo que tú haces, como lo haces, hace la diferencia. Conclusión, la autenticidad está en la base de una buena marca personal, es imposible hacer un trabajo que marque la diferencia y te gratifique plenamente si intentas parecerte a alguien.
  1. Para aprender a caminar hay que gatear. Viniendo del mundo de las ventas en la gran empresa, como algunos conocerán la consigna es lograr, lograr y lograr, no hay otra opción; quienes hemos estado formados en ventas estamos hechos para querer más y más. Hasta aquí no parece tan mal ¿verdad?, el asunto se complicó cuando en ese impulso de hacer más y lograr más, me olvidé de un pequeño detalle: estaba iniciando mi propio emprendimiento, ganándome un espacio en un nuevo territorio profesional y en consecuencia reputación y posicionamiento iban a ser cuestión de tiempo y persistencia. Quise dar grandes saltos olímpicos cuando no había pasado nunca por la bella experiencia de caerme en la pista, pelarme las rodillas y entrenar una y otra vez hasta hacer un buen salto de altura. Pues bien, hay que tenerse un poco de paciencia y comprender que pequeños pasos de forma sostenida nos van llevado a dónde hemos soñado estar, algunas veces, incluso, a lugares insospechados, la cuestión es avanzar, siempre, porque incluso cuando no sale tan bien, también estamos avanzando.
  1. Confía, pero al tiempo actúa En esto mi consigna es la siguiente “pase lo que pase, mantente en movimiento”. Una vez conectada con mi pasión, mi brillo y una mayor claridad de hacia dónde dirigir mis esfuerzos, la lección siguiente fue ACTÚA, si, actúa, muchos de los profesionales independientes y emprendedores con los que trabajo, tienen un particular concepto de confianza, algo así como la fe irrevocable de que el gran negocio vendrá como una especie de milagro. Quiero decir que si hay alguien que hoy en día ha aprendido a CONFIAR (así con letras mayúsculas) esa soy yo, sin embargo, mi confianza proviene justamente del hecho de haber aprendido que la mejores cosas, los mejores negocios y los milagros suceden cuando me encuentro trabajando. Por alguna extraña razón, cada vez que me pongo en acción todo se moviliza y las mejores cosas suceden. Es algo así como activar el flujo de energía o halar una tirita del telar para que todo se ponga en movimiento. Así que mí querido lector, como dicen por ahí, que la suerte te encuentre trabajando.
  1. Sal de tu casa y cuéntale al mundo en qué eres bueno, a quién ayudas y qué estás haciendo diferente. Se llama “amplificar el mensaje”, no esperes que la gente venga a ti a preguntarte cómo puede ayudarte, ni mucho menos asumas que la gente a tu alrededor entiende perfectamente lo que tú haces para ganarte la vida  y quién es un buen potencial cliente para ti. Aun cuando no tengas el producto perfecto y sigas en estado BETA (frase utilizada en el mundo de la tecnología para señalar que una solución está lista para usarse pero con la claridad de que está sujeta a mejoras), lo más importante es que día a día tengas en tu agenda encontrarte con nuevas personas para comunicarles cuál es tu valor (no dejes de ver mis anteriores entradas al blog sobre networking profesional para que no te vayas a volver un profesional pesado o un vendedor fastidioso, eso ya pasó de moda).

Recuerda esto: tu posicionamiento es el resultado de la cantidad de personas que te conocen, multiplicado por la cantidad de personas que saben lo que haces.

El día que comprendí y asimilé cada una de las lecciones que te he compartido, ese día empecé de nuevo a ganar clientes y más que clientes amigos, porque cada persona con la que hoy hago un negocio es para mí una oportunidad de una relación para toda la vida, así es como lo hago y así es como funciono. ¡Ah! Pero eso sí, sigo en estado BETA, todo el tiempo, porque mi espíritu curioso, inquieto y apasionado por el conocimiento, me llevarán siempre a descubrir más.

This Post Has 4 Comments

  1. excelente reflexión, me encanta como a través de lo que describes dejar ver un ser humano integral, que aprende acda dia, eso invita a mi Ser para seguir Confiando en lo que puede ser posible, me encantan tus preguntas que quitan etiquetas que encarcelan y que seguro somos nosotros mismos los que conseguimos en candado y le ponemos llave, Gracias por dejar ver un camino posible en confianza y en generar verdaderas redes de conexión y apoyo, muchas gracias por tu coherencia

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