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Que Es Networking

Qué es realmente Networking y por qué deberías saberlo

La primera vez que escuché la palabra networking, no podía relacionarla con otra cosa que no fuera redes de mercadeo; y en efecto el término networker se ha difundido bastante para referirse a aquellos profesionales que dedican su vida a crear y desarrollar redes de negocio multinivel.

Otras definiciones que escucho frecuentemente en mis conferencias son: “trabajar una red de contactos para conseguir negocios” y “hacer buenas relaciones sociales”.

Si bien es cierto ambas cosas están implícitas en un buen trabajo de networking, distan mucho de la dimensión real que tiene este concepto para cualquier profesional en el mundo contemporáneo y te diría que incluso para cualquier persona que no esté en el mundo de los negocios, porque el networking desde mi perspectiva es una filosofía, un estilo de vida; se trata no sólo de conseguir resultados de negocio, sino también de conseguir resultados para la vida.

Así las cosas, te voy a compartir una definición de networking con la que me siento plenamente identificada y que corresponde a un autor llamado Bob Burg: “el networking es el arte de crear redes de colaboración en los negocios, conformando relaciones en las cuales se dan y se reciben beneficios recíprocos para todos los involucrados y todos ganan”.

Creo que la fuerza que encuentro en este concepto proviene justamente del enfoque colaborativo y de cooperación que contiene, me hace pensar en la cantidad de cosas que he logrado a lo largo de mi vida y en todas ellas ha habido una constante: una red de personas dispuestas a ayudarme a conseguir lo que quiero, en algunos casos se ha tratado de un contacto, en otras de información valiosa, en otras una llamada que abre puertas y en otras un recurso del cual yo no disponía; en cualquier caso, la red siempre es la constante.

Pero ¡ojo!, cuando hablamos de networking no nos podemos quedar bajo la ilusión de la cantidad de personas dispuestas a ayudarme,  hay algo que debo aclarar desde ahora y es que un buen trabajo de redes arranca por identificar tu red y convertirte en un elemento valioso para la misma, es decir, parte de un concepto de generosidad y en consecuencia de ayudar a la mayor cantidad de personas posibles.

El error que cometen muchas de las personas que conozco es que andan por la vida filtrando bastante sus relaciones, es decir, concediendo importancia únicamente a aquellas personas que creen que a futuro podrán hacerles algún tipo de favor o darles algún negocio (situación muy común entre los vendedores) y descartando a quienes a simple vista no parecen tener nada que ofrecer.  Tener esta mentalidad te convierte justamente en el tipo de relacionista que incomoda a muchas personas, el transaccional, el manipulador, el interesado o el selectivo.

Por el contrario, tener una mentalidad profesional de networker implica considerar a cada persona que conoces, no como una transacción, sino como una relación para toda la vida. Cuando eres consciente del poder que tienen las redes en un mundo cada vez más interconectado, sabes que lo mejor que te puede pasar es conocer a tanta gente como sea posible y ojalá tan diversa, que puedes acceder a mundos (personas, sectores, actividades, recursos, información) que de otra forma no accederías.

Lo primero que debes reconocer es que tú ya tienes una red, tú eres el centro de tu propia red y en la misma tienes una red primaria que se compone de tus familiares, amigos y conocidos y una red extendida que es el círculo de influencia que a su vez tiene cada uno de ellos. El verdadero poder de las redes está en las oportunidades, la información y las personas que aún no conoces y que se encuentran en tu red extendida.

Ahora bien, la clave de todo esto es comprender que tu verdadera misión es convertirte en una persona de tanto valor dentro de tu red primaria, que cualquiera de tus contactos esté siempre deseoso de referirte, recomendarte o presentarte, incluso cuando tú no lo hayas pedido. Para que esto suceda por supuesto, debes haber trabajado en tu posicionamiento personal y esto pasa entre otras cosas por tu confiabilidad, tu relevancia como profesional, tu visibilidad y la reputación que hayas construido.

En pocas palabras, en el networking debes tener una filosofía de abundancia y debes estar interesado por todo y por todos; no se lleva la cuenta de los favores, ni vas por la vida sumando contactos a una lista y categorizando.

Un buen networker se levanta todos los días atento, con la mejor disposición de ayudar, de hacer contacto auténtico y desinteresado con la gente; confía en que su red de contactos es su mayor activo profesional, no tiene miedo de perder un empleo o de volver a empezar en un negocio, porque sabe que aunque todo falle, la red siempre permanece y lo ayudará a seguir adelante.

Mi invitación hoy, para ti lector, es a que te des la posibilidad de mirar cómo está compuesta tu red. Toma papel y lápiz y empieza a hacer una lista de todas las personas que hacen parte de tu red primaria, recuerda que no estás haciendo una lista de prospectos de negocio, ni de contactos VIP, tu misión es reconocer a cuántas personas has conocido, con cuántas has permanecido en contacto cercano y a cuántas personas valiosas has dejado en el camino.  No esperes a perder tu empleo, iniciar tu emprendimiento o necesitar un favor para activar tu red.  Quizás hoy aún estés a tiempo de reactivar relaciones importantes para tu vida y de empezar a convertirte en la persona con la que vale la pena mantenerse en contacto.

Feliz semana!

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