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Marca Personal

Visibilidad de tu marca personal: ¿ego, estrategia o generosidad?

Cuando hablo de visibilidad de marca en mis seminarios y conferencias, automáticamente las personas se conectan con su presencia en las redes sociales, desatando todo tipo de controversias y anécdotas acerca de su propia experiencia con las redes y por supuesto de cómo el mundo digital nos ha absorbido.

Sin embargo, lo que más me llama la atención no es la controversia en sí, ni los juicios acerca del “tipo de cosas” que a la gente se le ocurre publicar, lo que particularmente me llama la atención y me ha motivado hoy a escribir este blog es la poca consciencia que tenemos acerca de nuestra influencia y contribución en los entornos en los que nos movemos y la distorsión del concepto de visibilidad, el cual pareciera estar ligado a “quién hace más ruido en las redes sociales”; así que te daré mi propia perspectiva acerca de qué es ser visible y por qué soy tan insistente en este aspecto (de hecho lo he mencionado enfáticamente en mis dos entradas al blog anteriores).

¿Qué es visibilidad? Es la capacidad de mantenerte vigente, activo y recordado en la mente y el corazón de las personas que te importan, y esto para mí, hace toda la diferencia, ya que la visibilidad no la define la cantidad de publicaciones que haces en un día en las redes, ni la cantidad de likes o seguidores que consigues, sino, la cantidad de personas en las que consigues posicionarte como una persona de valor. Una persona visible es una persona que nos produce admiración y confianza, aquella persona con la que disfrutamos conversar, a la que le pedimos consejo, a la que le compartimos un proyecto, a la que nos encanta leer, aquel profesional que vendrá automáticamente a nuestra mente cuando alguien nos diga “oye, conoces a alguien que…..”, ¡pum! Un nombre específico vendrá a tu mente, y seguro será aquella persona que te genera confianza, agrado, credibilidad y una emoción positiva.

Yo no desconozco el poder de las redes sociales, de hecho, ¡soy fanática! no solo por lo que me permiten expresar, sino también por los mundos que me permiten explorar, porque me permiten seguir de cerca a gente que no puedo ver siempre, acceder a conocimiento, experiencias y gente brillante que aunque no conozco personalmente me ha servido de mentora e inspiración en muchos aspectos de mi vida.

Sin embargo, cuando de visibilidad se trata,  no hay nada mejor que una mezcla adecuada de visibilidad en el mundo digital y visibilidad en el mundo off line, el real, el que nos permite contactar de cerquita, ya sabes el viejo adagio popular “la cara del santo, hace el milagro”, así que voy a compartir contigo 10 prácticas que particularmente disfruto muchísimo y me han ayudado enormemente a aumentar mi visibilidad, no solo para fines profesionales, sino también para la vida, por el puro y físico placer que me produce mantenerme con una mentalidad de redes y conexión con el mundo:

  1. Se una fuente de información para tu redEncuentra siempre la forma de ayudar.
  1. Se una fuente de referidos para tu red.  Si quieres que te refieran empieza por referir, échale un vistazo a qué personas de tu red deberías poner en contacto. ¿Quiénes deberían conocerse?.
  1. Haz regalos que cambien la vida de las personas. Un libro, un consejo, un artículo de interés, ayuda a un amigo con una tarea difícil, dedica tiempo a observar qué haría feliz a la gente que te rodea.
  1. Haz más cenas en tu casa. Ya sabes, la cocina tiene su magia, alrededor de una buena cena siempre hay momentos felices.  Revisa en tu red personal de contactos y considera de nuevo ¿quiénes deberían conocerse?, ¿a quiénes quiero agradecer la influencia que han tenido en mi vida?, ¿qué personas de mi red estarían felices de reunirse y pasar un momento agradable conociendo gente nueva?.
  1. Mantente en contacto regular y sistemáticamente. Lo peor que puedes hacer es desaparecer por largas temporadas. Encuentra formas agradables de aparecer, no lo hagas solo para pedir un favor, un contacto, un referido de negocio. Convierte en parte de tu rutina semanal, llamar a 5 o 10 personas que no puedes ver con regularidad pero con las que te gustaría mantenerte en contacto.
  1. Haz de tus hobbies una forma de conocer nuevas personas y ampliar tu círculo de relaciones de colaboración y negocios Puedes vincularte a un proyecto, a una fundación, a un círculo de apasionados por la música, el deporte, tomar clases de baile, de cocina; o mejor aún, puedes iniciar tu propio grupo de apasionados por el arte chino (qué se yo) e invitar a la gente de tu red a que traiga más personas.
  1. Escribe notas de agradecimiento. Si, cada vez que puedas escribe una nota y ojalá a mano, o dime, ¿a cuántas personas conoces hoy que escriban notas a mano?. Esta particularmente es una de mis prácticas favoritas y no sabes los buenos resultados que produce, siempre recibo de vuelta una llamada de alguien emocionado. (Algunas veces mis notas van acompañadas de chocolates, cup cakes, flores o regalos que cambian la vida de las personas).  Agradece siempre y porque sí, cuando te refieren, cuando te invitan a algún lugar especial, cuando te presentan personas nuevas, cuando te hacen un regalo, en fin, la gratitud es un estado de vida maravilloso que solo trae de vueltas cosas buenas.
  1. Súbete al estrado cada vez que puedas.  En pocas palabras, no vaciles ni por un instante cada vez que tengas la oportunidad de impartir un seminario, una conferencia o una charla gratuita; cada vez que tienes la oportunidad de compartir lo que sabes, estás visibilizando tu marca y te estás posicionando como experto.  Ahora bien, si nadie te ha invitado aún a compartir lo que sabes, ¡pues hazlo tu!.  Todos tenemos algo valioso que compartir y si echas una mirada a tu alrededor, estoy segura que vas a encontrar muchos escenarios, puede ser tan sencillo, como un grupo selecto de amigos que estarían encantados de verte en acción.  Ahora bien, si de marketing se trata pues hazlo como estrategia, considera a dónde asisten tus potenciales clientes y vé y párate delante de ellos. Recuerda, la gente tiene que saber que existes y que eres un experto en tu tema.
  1. Convierte tus redes sociales en una plataforma para compartir contenido de valor.  En un mundo saturado de profesionales haciendo lo mismo que tú, ¿quién destaca?, simple, el que comunica lo que tiene y consigue mostrar su experiencia en su campo. Así que, si, las redes sociales también funcionan como estrategia de posicionamiento; pregúntate entonces, ¿en qué particularmente quiero ser reconocido?, ¿cómo quiero posicionarme?, y a  partir de ahí empieza a seleccionar contenido que apunte a generar dicho posicionamiento.
  1. Perfecciona tus habilidades para crear conexión con otros.  Si eres como mucho de mis clientes que me preguntan “y yo de qué hablo” o “Francy, cómo hace uno para ser un buen conversador”, pues ocúpate ahora mismo de aprender, porque estamos en un mundo interconectado, estamos inmersos en redes y  nuestra habilidad para crear y fortalecer redes de colaboración y negocios es vital para conseguir todo aquello que nos hayamos propuesto. Hay demasiados libros y cursos gratuitos en la red que enseñan cómo mejorar nuestra habilidad para entablar buenas relaciones.  Por ahora, te puedo recomendar un par: Convence en 90 segundos de Nicolás Boothman y Saber Conversar de Debra Fine, es probable que no los consigas en las librerías colombianas pero en Amazon los encuentras.

(En un próximo blog te estaré compartiendo algunas de mis mejores prácticas para entablar relaciones sin tener que ser una enciclopedia andante, ni vivir absorta en los periódicos y noticias mundiales).

Bien, como verás, no hay nada, absolutamente nada de lo que te he propuesto que no puedas hacer. Toma tu celular, date una vuelta por los contactos y revisa ¿qué tan visible estás siendo? ¿Lo suficiente como para ser la persona con la que todos quieren mantener una relación a largo plazo?

Si no es así, hoy mismo ya tienes plan, toma agenda, papel y lápiz y planea tu primera cena de amigos en casa.

Al final de estas líneas espero haber sido lo suficientemente convincente de que aunque la visibilidad nos infle un poco el ego (que a todos nos gusta, no nos digamos mentiras), no se compara con la felicidad que produce mantener una actitud de generosidad y una gran red de amigos y conocidos con quienes compartir la vida más allá de un vínculo profesional.

 

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